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ARTE Y MONUMENTOS

    El Castillo tiene ya  en el siglo X una gran importancia como baluarte defensivo del reino de Castilla, en su límite occidental junto al río Pisuerga. Esta sobria torre le da el apellido a la villa, que ya en el año 934  se denominaba Itero del Castillo.

          A principios del siglo XV don Juan Fernández de Velasco adquirió Itero, y ya se menciona en esa compra la torre, por lo que el torreón que hoy conocemos pudo realizarse a finales del siglo XIV, como atestiguan sus características estilísticas. Posteriormente el castillo pasó a manos del conde de Haro, y en el siglo XVII era propiedad del duque de Lerma.

     El castillo está situado en un pequeño cerro conocido como “la mota”, lugar que estuvo cercado al igual que el resto del pueblo. En la actualidad sus alrededores se encuentran minados por multitud de bodegas construidas en siglos pasados.

     La torre está realizada en piedra de sillería, es de planta casi cuadrada. Se accede a él por una pequeña puerta de arco apuntado. Tiene una  bella ventana geminada con arquillos apuntados. Ha perdido en su totalidad la zona almenada y unas profundas griegas lo recorrían de arriba abajo amenazando su estructura. Afortunadamente hemos visto cómo en el 2004 comenzó su restauración, concluida con buen criterio. Actualmente se encuentra abierto al público y desde el verano pasado vienen celebrándose en él exposiciones temporales de gran interés.

     La Iglesia parroquial está dedicada a San Cristóbal y fue realizada en el siglo XVIII. Es de tres naves con bóvedas de arista y yeserías, todo ello fábrica del siglo XVIII, como su torre. El interior contiene diversos retablos barrocos, así como algunas piezas de siglo XVI y góticas procedentes de otros templos del entorno. Lo más antiguo del templo es su pila bautismal, del siglo XII, así como una pequeña benditera, también de estilo románico, ubicada a los pies del templo. Destacan, frente al sobrio aspecto exterior, sus fastuosos retablos de estilo churrigueresco y rococó decorando, casi al completo, los muros del templo.

    Entre esos magníficos retablos del siglo  XVIII, cabe señalar el retablo mayor, dedicado a San Cristóbal.

     Otros retablos que merecen ser mencionados son el de La Piedad, sito en la nave de la Epístola, con un grupo escultórico de la Piedad del siglo XVI. El retablo del Cristo del Puente, ubicado en la nave del Evangelio, cobija una bella talla de un cristo crucificado, del siglo XVI, procedente de la ermita de san Nicolás. El templo contiene, además, otros retablos y obras de arte, entre los que cabe destacar la talla de San Nicolás de Bari, de factura renacentista y policromía barroca, procedente también del templo de san Nicolás de Bari de Puente Fitero, que pasó a la consideración de ermita de San Cristóbal de Itero del Castillo tras despoblarse el pueblo al que pertenecía. 

             

     Plaza Mayor. En el siglo XVIII se pretendía dotar a las plazas y plazuelas de recintos amplios y regulares cuyo armonioso y cuidado aspecto fuera adecuado para la convivencia ciudadana.

     El ayuntamiento, ubicado en la zona norte de su plaza mayor, es una obra de la segunda mitad del siglo XVIII, momento en el que se moderniza.

 

       También estuvo la población rodeada por una cerca o muralla, la cual desapareció en el siglo XVIII, pues entonces fue cedido su material pétreo para erigir una nueva iglesia. De esa muralla queda apenas un pequeño resto al lado de lo que fuera la antigua casa parroquial, y el arco, junto al ayuntamiento, que fue uno de los accesos al recinto amurallado.

 

     El rollo.Los rollos limitaban un espacio jurisdiccional, levantándose en lugares muy visibles, situándose, en el caso de Itero, en la plaza mayor. En el siglo XIX un decreto de las Cortes de Cádiz establece quitar y demoler todos los signos de vasallaje.

     Pablo Arribas Briones mencionaba en su libro El Camino de Santiago en Castilla y León, 1982, a propósito del tristemente desaparecido rollo de Itero del Castillo: “ En la plaza he llegado a ver todas las piedras de un bellísimo rollo jurisdiccional gótico que se desmontó para poner una fuente de hierro. Las piedras han ido desapareciendo poco a poco y del rollo, comparable al de Boadilla del Camino, sólo he visto dos piedras la última vez que he pasado por el viejo Fitero”.

    El puente, llamado Puente Fitero, o puente de la mula, se encuentra en las cercanías del pueblo, en el límite con la provincia de Palencia.