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En la actualidad su
población se ha visto notablemente mermada por el inevitable éxodo de
los más jóvenes hacia las ciudades más cercanas. Su censo cuenta, en la
actualidad, con un total de 100 habitantes.
El clima es
continental de tipo meseteño. Los inviernos son largos, fríos y húmedos,
y los veranos cortos y secos. Las precipitaciones son realmente bajas,
422 mm. anuales.
El clima, junto con
la geomorfología, ha incidido decisivamente en la orientación económica
de sus habitantes a lo largo de los siglos: monocultivo cerealista
(cebada, trigo). Esta economía extensiva de secano (ya desarrollada en
la antigüedad por los pueblos prerromanos de la zona, vacceos y turmogos,
y posteriormente por los romanos que se asentaron por estas tierras), se
complementó con otros cultivos como el viñedo, que llegó a tener una
importancia fundamental a lo largo de la historia de la villa, y sobre
todo en su etapa más reciente, ya que Itero contó con una importantísima
producción de uva y vino que abastecía a gran parte de los pueblos
vecinos a lo largo de casi todo el siglo XX, siendo sus majuelos lo más
característicos de su paisaje agrícola. Hoy en día también se está
desarrollando una importante agricultura de regadío en las zonas de la
Vega que comprende la localidad. También hay que mencionar la ganadería,
ovina y vacuna, de explotaciones familiares.
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